Salud

Cuidas tu cuerpo … Pero ¿también cuidas tu alma? … 10 consejos para mantener la salud espiritual

Mulieris hoy – 25 de noviembre de 2017Tener una alimentación equilibrada, realizar ejercicio con frecuencia y disponer tiempo para el descanso son elementos  importantes para la salud física… pero ¿sabías que también es importante la salud de alma?

Este es el tema que aborda el Padre Ed Broom en un artículo que recientemente publicó Catholic Exchange y que dio a conocer el portal PildorasdeFe.net, donde habla de la importancia que hay que darle a la salud espiritual, muchas veces relegada por el deseo de mantener una buena salud corporal.

En el artículo el sacerdote ofrece 10 consejos que ayudarán a mantener la salud del alma, que presentamos a continuación:

  1. Evitar los chismes y  los chismosos

Si tenemos el hábito de frecuentar a individuos que son unos chismosos incorregibles, entonces debemos hacer un cambio y no frecuentarlos más. Leer el capítulo 3 de la Carta al apóstol Santiago, es un excelente capítulo en las escrituras acerca de los pecados de la lengua.

  1. Vestirse apropiadamente

No debemos ser ocasión de pecado para los demás. Nuestro cuerpo es templo sagrado desde el bautismo. San Pablo nos recuerda que somos embajadores de Cristo, eso significa representantes del señor de señores y rey de reyes. Debemos vestirnos de acorde a esto.

Cuando decimos vestirse apropiadamente no solamente es en la iglesia, como si este fuera el único lugar para vestirse con decoro y modestia, debemos hacerlo a todo hora y en todo lugar. Nunca debemos olvidar que somos cristianos 24/7 y eso significa siempre.

  1. Evitar las malas compañías

San Pablo decía que las malas compañías corrompen la moral. Este proverbio expresa concisamente la siguiente verdad:“Dime con quién andas y te diré quién eres”. No tenemos que ser genios para saber que tendemos imitar a nuestros amigos y a nuestros compañeros.

Oremos por la gracia de encontrar uno o dos amigos que sean realmente nobles, honestos, puros, cristianos trabajadores y habrás descubierto un verdadero tesoro. La sabiduría del viejo testamento nos enseña que encontrar un buen amigo es encontrar un tesoro.

  1. Cuidar la mirada

Otro proverbio es oportuno para este concepto: “La curiosidad mató al gato”. Peor aún, la mirada pícara del Rey David resultó en el adulterio con Betsabé, y eventualmente en el asesinato de su marido, el valiente y honesto soldado Urías de hitita (2 Samuel 11).

El santo hombre Job afirmó: “Yo establecí un pacto con mis ojos para no fijar la mirada en ninguna joven” (Job 31,1)

Finalmente, Jesús lo deja por sentado en una de sus Bienaventuranzas:“Benditos los puros de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mateo 5,8)

En un mundo colmado con imágenes impuras, humanas y digitales, más que nunca necesitamos tener estricta custodia de nuestros sentidos, en especial nuestra vista.

Foto: Norman Toth.
  1. Evitar ser impulsivos

Otra actitud o disposición que debemos evitar es rendirnos a nuestra impulsividad, en todos los sentidos, pero especialmente al hablar. Un buen proverbio indica: “Piensa antes de hablar”. Otro proverbio, que de algún modo hace caer en cuenta a aquellos que hablan y después piensan es el siguiente: “No digas algo de lo que te puedas arrepentir”.

Santiago nos advierte:“Debemos estar listos para escuchar y lentos para hablar”. Y Santo Tomás de Aquino ofrece esta interesante perspectiva: “Dios nos ha dado dos orejas y una boca para así escuchar el doble de lo que hablamos”.

  1. Ojo con los medio electrónicos

De suma importancia para todos los que ahora vivimos en este universo electrónico es la extrema necesidad de prestar atención acerca del uso de los medios electrónicos actuales.

Como dijo el Venerable Fulton Sheen: “Obviamente nunca abriremos la boca para escarbar en la basura”. También estableció que: podemos fácilmente ser embebidos y absorbidos por la basura moral con nuestros ojos.

Nuestra mente es un gran archivo que guarda todas nuestras experiencias, todo lo que hemos hecho, al igual que todo lo que hemos visto. Por consiguiente, debemos ser estrictos con nosotros mismos y con nuestros hijos acerca de lo que traemos a nuestras mentes y nuestros corazones a través de lo que vemos.

  1. El Síndrome del teleadicto

La ociosidad es el taller del diablo, es otro proverbio a tomar en cuenta. En otras palabras, si no tenemos nada que hacer, entonces el diablo nos dará muchas cosas por hacer.

San Juan Bosco tenía un miedo mortal de la época de vacaciones para la juventud y adolescentes.

El trabajo es bueno para todos nosotros. El trabajo perfecciona nuestro carácter y ayuda a cultivar nuestros talentos. El trabajo sirve como medio para ayudar a los demás. El trabajo fue lo que Dios le ordenó a Adán después del pecado original: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado”. (Génesis 3,19)

  1. Cuidado con la pereza mental

Otro eslogan juvenil es: “Si no lo usas lo pierdes”. Dios nos ha dotado a todos con una mente que él desea cultivemos. Un jardín que no se cultiva bien rápidamente le crece maleza. Una mente que no se cultiva permite el crecimiento de maleza en el cerebro.

Esta pereza mental puede ser prevenida o corregida a través del excelente hábito de la buena lectura. Nunca hemos vivido en un mundo con tanta confusión. Sin embargo, nunca habíamos vivido en un mundo con tan buena literatura. Depende de nosotros encontrar buena literatura y formar el hábito de la lectura.

Algunos de nuestros mejores amigos pueden ser los buenos libros. San Ignacio recibió la gracia de su conversión a través de la lectura de buenos libros: La vida de los Santos.

Foto: Ben White.

9. Evitar comer demasiado

La gula es uno de los siete pecados capitales. La definición de la glotonería es: Un deseo desordenado de comer y beber. Muchos problemas de salud son resultado de malos hábitos alimenticios.

También la glotonería, la lujuria y la pereza a menudo trabajan juntas como un equipo para llevarnos al pecado. ¿Cuál es el remedio? Aquí lo tienes: Orar por un auténtica hambre de Jesús, el pan de vida (Leer a Juan, capítulo 6:22-71, la palabra del pan de vida).

En el Padre Nuestro rezamos: “Danos hoy el pan nuestro de cada día”. Esto puede ser interpretado de una manera sacramental, el hábito de ir a Misa y recibir a Jesús en la sagrada comunión, el verdadero pan de vida. Esto nos ayudará a subordinar los deseos del cuerpo al dominio de la voluntad.

10. Evitar opiniones contrarias a nuestra Madre María

Muchos protestantes rechazan vehementemente el poder de la intercesión de María, para su propio detrimento espiritual. María nunca, y digo nunca, nos distancia de Jesús. Por el contrario, como afirma San Luis de Montfort: “María es el camino más rápido, seguro y más corto hacia Jesús”.

María es el atajo a la Unión con Jesús, si te gusta verlo así. Las últimas palabras de María grabadas en la Sagrada Escritura fueron pronunciadas en la fiesta de la boda de Caná: “Hagan lo que Él les diga”. (Juan 2,5)

A continuación las palabras del Cura de Ars, San Juan María Vianney: “Todo lo que el Hijo pide al Padre se lo concede. Todo aquello que la Madre pide al Hijo le es igualmente concedido”.

San Efrén, con su mística y destello poético  exclama: “La incomparable Madre de Dios es el más puro incensario de oro. En sus oraciones se ofrece al Dios eterno”.

Por último, medita en oración sobre las palabras de San Maximiliano Kolbe: “Colocaos en las manos de María; ella pensará en todo y proveerá las necesidades de tu cuerpo y alma. Por lo tanto, está en paz, en paz total, con confianza ilimitada en ella”.

Fuente: PildorasdeFe.net.

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